Volvía cansado del día, era por la noche y si por la mañana
hacia de por si frio, ahora el aire entraba por la tela de tu ropa
traspasándote la piel y haciendo que roce contra tus huesos como si no
existiera nada que los cubriese, un frio congelador que serviría perfectamente
como el clima perfecto para los osos del norte. Me di toda la prisa que pude en
volver a casa, donde pondría la calefacción sin pensármelo dos veces a pesar de
que seguramente a final de mes, la factura fuese como un golpe directo a la
cara, ya que tendría que hacer horas extras en el trabajo para poder por lo
menos comer y a su vez estar caliente, llegué rápido, sople a mis manos y acto
seguido busqué las llaves del portal en mis bolsillos, cada vez que soltaba el
aire de mi boca, salía humo de esta, fui a abrir la puerta del portal, cuando un
viento llego a mis manos causándome tal escalofrío, que las llaves se cayeron
al suelo, al cogerlas, gire de forma automática mi cabeza, notando uno ojos
observadores, oyendo como unos pasos se
acercaban a mí, seguramente una mujer, ya que el contacto del zapato contra el
suelo daba a suponer que eran unos tacones, vi a una chica andar hacia mi
dirección, ella miraba el suelo con una capucha gris que cubría su cabeza y su
pelo tapando su rostro, vi como antes de llegar a mi lado cruzo la carretera
sin ni si quiera mirar hacia los lados
para comprobar si pasaba algún coche, entiendo que este lugar sea desiertico y
que no pase ni un alma y mucho menos a estas horas de la noche, pero aun así es
peligroso, , mis ojos no podían despegarse de sus pasos, su forma de andar era
delicada y discreta a pesar del sonido de sus tacones, cambio su rumbo, empezando
a andar dirección al bosque que se
encontraba en frente de mí casa, me quede atónito mirándola.
¿No tenía frio?
Me quede observándola
mientras caminaba adentrándose al bosque, siendo comida por aquella
niebla que se producía al amanecer y al anochecer, llevaba unos zapatos de
tacón grises y un vestido color blanco
un poco más largo de la rodilla que se balanceaba por causa del viento, sus hombros estaban cubiertos por una
chaqueta con capucha también gris de lo
que parecia ser lana , su pelo llegaba hasta su cintura por la parte delantera y
se balanceaba al sentido del viento al igual que su vestido, su brazos se
movían al son de sus pasos y sus manos destacan por la palidez de su piel que a
pesar de estar oscuro incluso se podría decir que se tornaban a color morado,
cuando la niebla ya habia hecho que la chica desapareciera de mi campo de
visión, tuve tentación de seguirla hacia ese camino fantasmal que me tenía
hipnotizado, pero no lo hice, no tenia
porque hacerlo y algo me decía que no lo hiciera, unos golpecitos me despertaron
y vi al portero haciéndome señas para
ver si necesitaba ayuda para entrar, le hice una señal de que si y este me
abrió la puerta cortésmente, mientras yo agarraba las llaves del suelo y me
incorporaba aun con la figura de la chica en mi mente.
-Muchas gracias...- dije entrando en el edificio con el frio
en mi voz mientras rozaba mis manos una con la otra.
-No las de.- y tal cual en hombre se sentó en su sitio a
leer una revista de los coches de última marca, me preguntaba si él habia visto
a aquella muchacha, pero preferí no preguntar, ¿o sí? esto era una ciudad
pequeña en la que todos se conocían, quizás él la conocía, pero mi pregunta
primordial era...
¿De dónde salía esa curiosidad por una chica de paso lento
dirección al bosque?
Y lo más importante.
¿Qué hacía ella entrando al bosque a esta hora de la noche?
Mientras esperaba el ascensor de madera antiguo, giré mi
cabeza hacía la puerta, tentación de ir era lo que sentía, ir hacía allí y
buscarla.
El sonido del ascensor me despertó haciéndome ver que ya
estaba en la planta, entré en él y pulsé el botón para subir, mi mirada
continuaba en el camino de árboles, y lo último que vi antes de que se cerrasen
las puertas, fue una pequeña sombra y el movimiento de un vestido en dirección
al viento, conectando la mirada conmigo.
Y un escalofrío de nuevo me recorrió.