El rugir
del motor del coche en mitad de una noche cubierta por nubes grises en medio
del cielo oscuro, aunque no se podría decir con exactitud si aquel cielo
oscuro, era su color habitual o nubes aun más lúgubres que lo cubrían, pero se
podía ver con claridad, que aquel cielo estaba diferente, no habia estrellas, y
no penséis que es por la contaminación presente en el mundo, al parecer las estrellas se habían apagado como si fueran bombillas fundidas, la
luna no se encontraba, o estaba escondida, o no quiere brillar en medio de la
noche, luna caprichosa.
El
interior del coche en completo silencio,
solo el motor de este como sonido, la
vieja radio no funcionaba por la falta
de señal, es lo que tiene estar en medio de la nada, se puede notar si se
presta atención, como el viento impacta contra el coche, pero ella, en su
interior se encuentra protegida.
Intenta
dormir cerrando sus ojos, pero no quiere abandonar al piloto, choca sus manos y las frota una con
la otra para intentar calentarlas, pero decide que es mejor posarlas debajo de
sus muslos, los cuales también se encuentran fríos a pesar de estar cubiertos
por la tela de sus pantalones vaqueros. Reclinando la cabeza hacia atrás apoyándola
en el respaldo, gira ligeramente la cabeza hacia la derecha para mirar la noche
a través de la ventana, se hace tentador en su cabeza abrir la puerta y dejarse
caer hacia el exterior, no os confundáis, no es por deseo de morir, si no por
deseo de escapar, tal vez sobreviviría a la caída a pesar de la
velocidad que lleva el coche y si lo hiciera, seguramente la llevarían al psicólogo
por hacer tal locura como dejarse caer de un coche en marcha.
¿Tan
raro es querer salir?
Cierra
los ojos imaginando el momento, al igual que haría si se dejase caer, su cuerpo
contra el duro asfalto de la carretera, sus oídos pitando por el viento, algún
''crack'' por algún que otro hueso roto
por culpa del impacto.
Psicópata
la llamarían si dijese aquello en voz alta.
Abre los
ojos, roza despacio el manillar, o pomo, o el objeto de metal que sirve para
abrir la puerta, como prefiráis llamarlo, sonríe inconscientemente.
¿Y si lo hace?
Gira la cabeza hacia el piloto concentrado,
con su vista fijada en la solitaria
carretera, que al notar la mirada de la chica sobre él, la sonríe al igual que
lo está haciendo ella, pero sin saber la locura que está pasando por la mente
de la chica.
-¿Cómo
vas?- dijo con tono tranquilo, mirándola
de reojo y volviendo su mirada a la carretera casi al segundo.
-Bien.- se limito a decir con apenas un susurro, por
el tiempo que estuvo sin hablar, su voz sonó con un pequeño gallo a pesar de
que habia dicho solo una palabra, ella volvió su vista al frente, no quería
hablar a pesar de mantenerse despierta y querer hacer compañía al conductor y
al parecer el conductor tampoco quería, ya que no continuo la conversación, mejor.
Miró las manos del piloto aferradas al volante con fuerza, ella podría acercar
la mano con disimulo y con solo un
mínimo movimiento, cambiar el sentido del camino y chocarse o salirse de la
carretera, pero no debía, no iba sola en aquel coche negro, no podía arriesgar
la vida de sus acompañantes también, no era nadie para decidir si arrebatar la
vida del resto.
En su
mente surgía una simple pregunta, pero con sentido, algo que no lograba
entender del todo, algo que la mantenía confusa cada vez que pensaba en
aquellas acciones que podían ir en contra de su vida.
¿De
dónde salían aquellos deseos?
Si fuese
ella sola ¿sería capaz? sólo sería un ligero movimiento, en una carretera
desierta, a una velocidad alta, sin peligro de hacer daño a otras personas, sin
testigos, un accidente limpio en el cual ella sería la única víctima y en el
cual sería muy posible que acabase sobreviviendo, pero ¿y si no? ¿Por qué
sonríe al pensar que tal vez no sobreviviría?
Divisó
las montañas, a pesar de ser noche cerrada y oscura, podías ver las sombras
oscuras que formaban las montañas o por lo menos su silueta, se imaginó andando
en solitario por aquel campo de trigo en medio de la noche, quizás sería un
tanto macabro y siniestro, y seguramente cuando estuviese en ello sentiría el
miedo que le habían inducido todas aquellas películas de miedo pensando que
podría salirle cualquier tipo de monstruo, pero sería interesante oír el mínimo
ruido a su alrededor a su paso o quizás llevarse su música con ella, poniéndola
al máximo y dejarse inundar por esta, andar hasta quedarse exhausta, hasta que
no tuviese más remedio que desplomarse sobre el suelo para descansar, con la
respiración agitada y el dolor de pies como si se tratase de martillazos en
estos por el esfuerzo de andar tanto, rodeada de aquellas plantas secas, con
bichos a su alrededor, aunque ese último pensamiento la hizo estremecerse.
No le
gustaban los bichos, le parecían realmente repulsivos.
El coche
siguió avanzando, quedaba cada vez menos para llegar a su casa, el paisaje
cambió al igual que el tiempo, ya no era un campo de trigo, era un bosque espeso,
de árboles altos y robustos, unidos con la pequeña lluvia que acababa de
comenzar y su pensamiento, su mente, sus deseos oscuros e internos, querían que
ella se perdiese en aquel bosque de arboles altos bajo la lluvia, calarse
entera notando como su ropa empezaba a pegarse a su cuerpo, contar los pasos,
uno a uno, bajo el cielo sin estrellas, dar vueltas sobre sí misma con una
sonrisa en los labios sin motivo aparente, sólo porque ella quiere, sin miradas
curiosas cuestionando si estaba cuerda, notando libertad, la libertad de
perderse en un lugar desconocido, de pensar en las múltiples cosas de la
soledad, de sentir como todo su cuerpo conecta con lo que tiene a su alrededor
y otra vez, ahí estaba, el dichoso miedo.
¿Y si se
encontraba un lobo?
Ella no
era Caperucita como para que un cazador la salvase en medio de la noche, sólo
era una chica perdida, una chica encerrada en un coche en medio de la noche
camino de su casa.
Algún
día escaparía, sería libre de la cárcel que poseían sus deseos, saldría afuera,
se dejaría caer, andaría sola o se perdería por el bosque a pesar de que todo
aquello suponía el atentar contra su vida, pero por ahora, estaba encerrada,
encerrada en el coche negro, sin escapatoria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario