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martes, 26 de abril de 2016

La Capucha Gris.



Volvía cansado del día, era por la noche y si por la mañana hacia de por si frio, ahora el aire entraba por la tela de tu ropa traspasándote la piel y haciendo que roce contra tus huesos como si no existiera nada que los cubriese, un frio congelador que serviría perfectamente como el clima perfecto para los osos del norte. Me di toda la prisa que pude en volver a casa, donde pondría la calefacción sin pensármelo dos veces a pesar de que seguramente a final de mes, la factura fuese como un golpe directo a la cara, ya que tendría que hacer horas extras en el trabajo para poder por lo menos comer y a su vez estar caliente, llegué rápido, sople a mis manos y acto seguido busqué las llaves del portal en mis bolsillos, cada vez que soltaba el aire de mi boca, salía humo de esta, fui a abrir la puerta del portal, cuando un viento llego a mis manos causándome tal escalofrío, que las llaves se cayeron al suelo, al cogerlas, gire de forma automática mi cabeza, notando uno ojos observadores,  oyendo como unos pasos se acercaban a mí, seguramente una mujer, ya que el contacto del zapato contra el suelo daba a suponer que eran unos tacones, vi a una chica andar hacia mi dirección, ella miraba el suelo con una capucha gris que cubría su cabeza y su pelo tapando su rostro, vi como antes de llegar a mi lado cruzo la carretera sin ni si quiera  mirar hacia los lados para comprobar si pasaba algún coche, entiendo que este lugar sea desiertico y que no pase ni un alma y mucho menos a estas horas de la noche, pero aun así es peligroso, , mis ojos no podían despegarse de sus pasos, su forma de andar era delicada y discreta a pesar del sonido de sus tacones, cambio su rumbo, empezando  a andar dirección al bosque que se encontraba en frente de mí casa, me quede atónito mirándola.
¿No tenía frio?
Me quede observándola  mientras caminaba adentrándose al bosque, siendo comida por aquella niebla que se producía al amanecer y al anochecer, llevaba unos zapatos de tacón grises  y un vestido color blanco un poco más largo de la rodilla que se balanceaba por causa del viento,  sus hombros estaban cubiertos por una chaqueta con capucha  también gris de lo que parecia ser lana , su pelo llegaba hasta su cintura por la parte delantera y se balanceaba al sentido del viento al igual que su vestido, su brazos se movían al son de sus pasos y sus manos destacan por la palidez de su piel que a pesar de estar oscuro incluso se podría decir que se tornaban a color morado, cuando la niebla ya habia hecho que la chica desapareciera de mi campo de visión, tuve tentación de seguirla hacia ese camino fantasmal que me tenía hipnotizado,  pero no lo hice, no tenia porque hacerlo y algo me decía que no lo hiciera, unos golpecitos me despertaron  y vi al portero haciéndome señas para ver si necesitaba ayuda para entrar, le hice una señal de que si y este me abrió la puerta cortésmente, mientras yo agarraba las llaves del suelo y me incorporaba aun con la figura de la chica en mi mente.
-Muchas gracias...- dije entrando en el edificio con el frio en mi voz mientras rozaba mis manos una con la otra.
-No las de.- y tal cual en hombre se sentó en su sitio a leer una revista de los coches de última marca, me preguntaba si él habia visto a aquella muchacha, pero preferí no preguntar, ¿o sí? esto era una ciudad pequeña en la que todos se conocían, quizás él la conocía, pero mi pregunta primordial era...
¿De dónde salía esa curiosidad por una chica de paso lento dirección al bosque?
Y lo más importante.
¿Qué hacía ella entrando al bosque a esta hora de la noche?
Mientras esperaba el ascensor de madera antiguo, giré mi cabeza hacía la puerta, tentación de ir era lo que sentía, ir hacía allí y buscarla.
El sonido del ascensor me despertó haciéndome ver que ya estaba en la planta, entré en él y pulsé el botón para subir, mi mirada continuaba en el camino de árboles, y lo último que vi antes de que se cerrasen las puertas, fue una pequeña sombra y el movimiento de un vestido en dirección al viento, conectando la mirada conmigo.
Y un escalofrío de nuevo me recorrió. 


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