Desde que tuve mi primer teléfono móvil con capacidad de
hacer fotos, la gente que ha ido pasando por mi vida me ha ido abordando
siempre con la misma pregunta:
¿Por qué haces tantas fotos?
Cuando tenía 14 años, la verdad es que no era capaz de
entender el por qué, simplemente me gustaba y punto, pero tampoco le daba
muchas vueltas, era algo que me gustaba, fuera sola o acompañada, un paisaje o
incluso una foto a una frase. Lo hacía sin razón, lo único que sabía es que a
lo mejor pasaban solamente dos meses y mi cara al mirar la fotografía me traía
felicidad.
He recibido comentarios sobre que es "vivir en el
pasado" o incluso que soy una egocéntrica por la cantidad de fotos que
hago; y la verdad es que comentarios cómo esos me han hecho cuestionarme mucho.
Egocéntrica por mucho que lo pienso nunca me ha cuadrado, no me creo el centro
del universo y muchas veces en esas fotos mi cara no sale lo que se dice
"bonita". He salido con ojeras, sin maquillar incluso despeinada y
con el maquillaje corrido, me he colado en fotos poniendo cara de asco y muchas
veces, me han hecho fotos infraganti en
las cuales salgo comiendo o chupándome los dedos con una cara horrenda; pero a
pesar de todo eso, me encantan, porque esa foto me transporta al momento
concreto, la conversación, mi reacción al ver la foto o la risa de la otra
persona. Y ahí es cuando ya encuentro por así decirlo, ''la razón''.
Son los momentos. Desde los 15 hasta ahora utilizo la misma
expresión: "Inmortalizar momentos". Desde la primera vez que dije
eso, entendí casi todo en cuanto a este tema.
Soy una persona muy
intensa y aunque odie ese adjetivo en todo el esplendor de su definición,
también me encanta. Todas las emociones las vivo de forma embriagadora. Siendo
sincera, lo bueno lo vivo de la manera más "loca" posible, mientras
que lo malo, me hunde. Es como si hubiera dos Rosas completamente opuestas. Y creedme cuando os digo que hasta
hace bien poco yo no conocía esa parte de mí, no sé si a ti, mi querido lector
te pasará igual.
Bueno que me voy del tema. Fotos. Inmortalizar momentos.
Vale.
Aunque algunos no lo crean, las fotos contienen momentos,
momentos completamente únicos, que nunca jamás se volverán a repetir y si os
dais cuenta, nuestra mente si asocia un recuerdo bonito de esa foto llega un
punto, en que lo idealiza y muchas veces, sin recordar del todo como
transcurrió el momento de la foto, daría lo que fuera por repetirlo.
Las fotos también tienen el poder de recordarnos a las
personas que han pasado a lo largo de nuestra vida. A algunos les duele, lo
entiendo, todos hemos perdido a personas, la vida es un ciclo. Unos vienen,
otros se van, pero… ¿no os encanta ver una foto de hace 5 años y recordar? No
hablo exclusivamente de un amor, hablo
de una amistad, un familiar. Hablo de personas que cuando se fueron nos dejaron
vacíos, o eso creíamos. Al final, sigues.
Se podría decir, que yo no soporto a mucha gente, personas
que estuvieron y que quise como una persona intensa puede querer. Y que se
fueron y en ocasiones, que eché yo. O
quizás fue el tiempo o la distancia quién se encargó. Pero a pesar de todo, del
dolor, las palabras de odio, discusiones y malestares, si veo una foto con esas
personas, sonrío. No me duele, ni me arrepiento del tiempo que pasé con esas
personas, porque miro la foto y me doy cuenta de que me hacían feliz, me hacían sentirme bien. Hacían que mis días
fueran distintos y que encontrara una razón para salir adelante. Algunas me
fallaron, sí. Pero yo también fallé. Yo también traicioné y al igual que me
rompieron el corazón, yo también se lo rompí a alguien. A veces me gustaría… no
viajar en el tiempo y resolverlo, porque me perdería cosas maravillosas que me
han pasado, pero sí tener la valentía suficiente como para saber solamente si
están bien, si me siguen odiando o para ponerme a prueba, ver si soy capaz de
perdonar.
Las fotos para mí, representan más que una simple imagen.
Representan mi vida. Mis sentimientos. Los amigos que tuve y que tengo. Los
amores que perdí. Mi familia. Mi imagen (que en mi caso hay muchos cambios). Aquel
paisaje que cuando miré me enamoró. Mi sufrimiento, porque sí, hay fotos que
muestran lo que has luchado para lograr acabar, en el punto en el que estás
ahora.
Las fotos, fotografías. Representan mi trayectoria. Y por
eso y mucho más que soy incapaz de explicar, es por lo que hago tantas. Porque
cuando pasen los años, quiero mirarlas, recordar y sonreír como lo hago ahora
con 20 años. Odio olvidar. Porque no veo nada más trágico que el olvido, y si
tú fuiste alguien que pasó por mi vida y encima, te tengo inmortalizado en una
imagen, créeme cuando te digo, que yo jamás te voy a olvidar. Pase, lo que
pase.
Y te prometo, que solo recordaré el momento de la foto.
Porque sinceramente, creo que es lo único que vale la pena recordar.
Espero que tú también recuerdes, no que me recuerdes, si no
que recuerdes y que no te duela. Sonríe y no dejes de hacerlo, porque vendrán
más momentos que valdrá la pena inmortalizar.
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